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Carlos M. Gutierrez

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Versión preparada para ser pronunciada
Miércoles, 21 de marzo de 2007 |
Contact: Office of Public Affairs
(202) 482-4883 |
Declaraciones del Secretario de Comercio
Carlos M. Gutiérrez
Cumbre Nacional de Líderes Hispanos
Miércoles, 21 de marzo de 2007
Washington, D.C.
Hoy vamos a hablar de asuntos clave que afectan a Estados Unidos y cómo los líderes hispanos pueden ayudar a superar estos desafíos. En esta sala, entre los asistentes, veo a muchos de estos líderes. Ustedes están trabajando en todo el país para asegurarse de que los latinos participen y estén bien representados.
Me enorgullece ser parte del poder ejecutivo más diverso de la historia. Más que nunca antes, los hispanos están desempeñando un papel importante en decidir la dirección de nuestro país. Consideren su presencia entre los funcionarios:
- Hay 29 congresistas hispanos en el 110mo Congreso.
- En todos los niveles del gobierno estatal y local, más de 5,000 funcionarios electos y nombrados son hispanos.
- En el gabinete y en todo el gobierno Bush hay más de 300 funcionarios nombrados de origen hispano.
Y en el 2004, se informó que 7.6 millones de hispanos votaron en la elección presidencial. Necesitamos continuar aumentando la participación en todos los niveles.
Considero que la política relativa a los hispanos todavía no está definida. No debemos dejar que nadie sienta que tiene nuestro apoyo asegurado. Debemos dejar atrás la política demagógica y divisiva y responder una pregunta: ¿Cómo podemos lograr que los hispanos sean aun más exitosos y desempeñen un papel de mayor importancia en nuestra sociedad?
Éste es el momento de que los hispanos, individual y comunalmente, intenten responder esta pregunta que les acabo de plantear. Nuestra economía es sólida y su solidez aumenta cada día.
- La semana pasada, el Departamento de Trabajo informó que se crearon 97,000 nuevos empleos en febrero.
- Lo que hace un total de más de 7.5 millones desde agosto de 2003.
- Hay 4.5 por ciento de desempleo, un porcentaje bajo.
- 21 trimestres consecutivos de crecimiento económico
- Los ingresos reales por persona, después de impuestos, han aumentado 10 por ciento desde que empezó la gestión del Presidente Bush.
Estados Unidos tiene más de 300 millones de habitantes. Somos el único país entre las principales naciones desarrolladas que experimenta un rápido crecimiento poblacional, junto con un rápido crecimiento económico.
Y la población hispana de Estados Unidos está ayudando a generar ese crecimiento. Los hispanos son la minoría más numerosa en Estados Unidos, con una población estimada en 41.3 millones, con un crecimiento calculado en más de 1.7 millones al año. (Censo)
Hay 19.6 millones de trabajadores hispanos dentro del mercado laboral de Estados Unidos, casi 14% de todos los empleados.
Las empresas de propiedad de hispanos son uno de los segmentos de más rápido crecimiento en nuestra economía, con un crecimiento tres veces más rápido que el promedio nacional para todas las empresas.
- Hay aproximadamente dos millones de negocios de propiedad de hispanos en Estados Unidos, los cuales generan casi $300,000 millones.
- Para el 2010, se prevé la existencia de 3.2 millones de compañías hispanas que generen $465,000 millones. (Fuente: SBA)
- Para fin de año, una de cada 10 pequeñas empresas serán de propiedad de estadounidenses de origen hispano. (Fuente: Hispanic Trends)
Es evidente que los hispanos estamos contribuyendo a la solidez de la economía de nuestro país, y podemos hacer más.
Entonces, el desafío es poner en vigor una política que permita que los trabajadores, consumidores y empresas continúen fomentando el crecimiento económico. Una prioridad en esta lista son los beneficios tributarios. Los recortes tributarios nos sacaron de la recesión, y debemos hacer que los beneficios tributarios sean permanentes.
La pregunta central es: ¿Quién puede distribuir el capital más eficazmente?
Considero que las empresas y los consumidores pueden hacer ese trabajo mejor que el gobierno federal. No permitan que el gobierno los convenza de que puede hacer un trabajo mejor con su dinero.
También debemos continuar abriendo los mercados internacionales. En el 2006, las exportaciones subieron 13 por ciento. Por primera vez en casi una década, el crecimiento en las exportaciones fue mayor que el de las importaciones.
Desde que el Presidente asumió su mandato, hemos implementado acuerdos de libre comercio (Free Trade Agreements o FTA) con 11 países, y hay siete en ciernes. Los países con los que tenemos un tratado de libre comercio desde el 2001 representan 7.4 por ciento del Producto Interno Bruto del mundo (sin contar el de Estados Unidos), mientras que las exportaciones a estos países representan 42.6 por ciento de las exportaciones estadounidenses.
Hay acuerdos en ciernes con siete países, entre ellos Colombia, Perú y Panamá, que esperamos sean aprobados por el Congreso en los próximos meses.
Este gobierno continuará trabajando para promover el libre comercio en todo el mundo, particularmente aquí en el hemisferio occidental.
Bajo el liderazgo del Presidente Bush, Estados Unidos le ha ofrecido a América Latina una visión positiva que permite avanzar en el campo de la libertad económica y la justicia social, y fortalecer, a la vez, la democracia y el imperio de la ley.
El Tratado de Libre Comercio para Centroamérica (Central America Free Trade Agreement o CAFTA) ya ha aumentado las oportunidades de exportación para Estados Unidos. En el 2006, las exportaciones a El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua incrementaron en 18 por ciento.
Pero el CAFTA también ayudará a mejorar la calidad de vida de la gente en toda la región. El CAFTA generará más empleos, contribuirá a la reducción de la pobreza y mejorará las instituciones, haciéndolas más transparentes, previsibles y responsables por su desempeño en toda la región. Una América Latina próspera también es buena para la comunidad hispana en Estados Unidos.
El Presidente Bush tiene una visión de esperanza, libertad y prosperidad para el continente americano. Y bajo el liderazgo del Presidente, continuaremos exigiendo verdadera justicia social, verdadera libertad y dignidad humana en la isla de Cuba.
Invito a los líderes hispanos a participar activamente en esta gran causa por los derechos humanos, la más importante de nuestros tiempos.
Déjenme entrar en un tema que tal vez es el asunto más importante que enfrenta nuestro país: la inmigración.
Los estadounidenses de origen hispano, como inmigrantes o descendientes de inmigrantes, tienen una historia que contar. La mayoría de nuestras historias tienen que ver con la búsqueda de libertad económica y política.
Ustedes saben que nací en La Habana, Cuba, y mis padres huyeron de la isla cuando tenía seis años. Trabajamos arduamente, aprendimos inglés y nos beneficiamos del poder de la libertad.
Mi historia no es singular; es la historia de muchos latinoamericanos. Muchos de ellos participan activamente en el gran debate de la inmigración, el asunto de política social interna más importante de nuestros tiempos.
El secretario Chertoff, miembros del personal de la Casa Blanca y yo estamos trabajando con el Congreso para que se apruebe la reforma de la inmigración este año. Creemos que si trabajamos arduamente para lograr el apoyo de ambos partidos, se puede encontrar una solución a este complejo y emotivo asunto.
Pienso que nuestra solución a la inmigración debe tener varios aspectos. Debe centrarse en la protección de nuestras fronteras, permitir un continuo crecimiento económico y fomentar una mayor unificación del país.
Somos una sociedad gobernada por el imperio de la ley, y no debemos recompensar la conducta ilegal. Pero la deportación masiva de 12 millones de personas no es la solución. La amnistía tampoco es la solución. Estoy convencido de que podemos encontrar un punto medio.
Muchas economías desarrolladas enfrentan poblaciones en declive y luchan por asimilar a inmigrantes. La inmigración debe ser nuestra ventaja competitiva. Somos una nación de inmigrantes. Tenemos una trayectoria de lograr que la inmigración funcione. Sabemos cómo hacerlo.
La inmigración no es algo que debamos tolerar. La inmigración es una de nuestras grandes oportunidades si la abordamos con buen juicio, sensatez, teniendo en cuenta los intereses del país.
Como inmigrantes, tenemos la responsabilidad de hacer una contribución a este gran país. Como latinoamericanos, considero que lo único que los latinos quieren es una oportunidad.
Nuestros padres y abuelos vinieron a este país en busca de libertad, esperanza y un futuro mejor. No vinieron en busca de paternalismo. Simplemente pidieron una oportunidad.
Debemos alentar a los miembros de nuestra comunidad a integrarse y no quedarse al margen. Los latinoamericanos deben aprender inglés, historia estadounidense y no deben resistirse a ser parte integrante de esta gran sociedad.
Nuestros derechos son iguales a los de los demás y le debemos a nuestra comunidad el hacer todo lo posible por triunfar.
Los hispanos debemos procurar, antes que nada, la igualdad de oportunidades, es todo lo que pedimos. Es hora de poner de lado la política del pasado y abrirle paso a una nueva era, una era de esperanza, oportunidades y confianza; no una de resentimiento ni de orgullo mal orientado.
La inmigración hispana será una fuerza positiva para este país.
Como ustedes, yo soy un reflejo de lo que este país representa. Me enorgullece ser parte de una generación que se llama a sí misma estadounidenses hispanos, estadounidenses latinos. Tengo raíces culturales y lingüísticas hispanas. Y esas raíces se han entremezclado con la cultura estadounidense.
Por ejemplo, todavía prefiero arroz con frijoles y plátanos fritos a una hamburguesa al estilo americano.
Podemos asumir un compromiso con este país, sin abandonar nuestra cultura; podemos usar nuestros valores familiares, nuestra religión y nuestra sólida ética de trabajo como elementos para triunfar, para desempeñar un papel más importante, y ayudar a forjar una mejor sociedad para todos los estadounidenses.
Al final, la inmigración no es un problema histórico, es una oportunidad histórica. Y estamos en el centro de todo. Debemos encontrar una solución para que las generaciones futuras puedan sentarse allí donde ustedes están sentados, como líderes de este país.
Les agradezco por su voluntad de venir a Washington para averiguar cómo pueden contribuir al diálogo y asegurarnos de que la política que se adopte se base en la realidad.
Y les agradezco por su pasión por el triunfo de Estados Unidos y por el orgullo de ser estadounidenses hispanos. Gracias, y con gusto responderé sus preguntas.
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