LA OPINION: ECONOMICA: HISPANOAMERICANOS SON VITALES PARA
EL CRECIMIENT
DONALD L. EVANS
Me
enorgullece estar al servicio de nuestra nación en un momento
en que nuestra economía va en el camino correcto nuevamente.
Como se diría en el centro de Estados Unidos, gozamos de
una cosecha abundante.
Parte de esta prosperidad económica puede atribuirse a los
negocios que son propiedad de hispanos, un enérgico y creciente
segmento de nuestra economía. El espíritu empresarial
es fuerte entre los estadounidenses, particularmente entre los hispanoamericanos
que son dueños de 1.2 millones de negocios en todo nuestro
país y venden de todo, desde alimentos y equipo de construcción
hasta productos industriales y servicios.
Los negocios que son propiedad de hispanos actualmente emplean a
más de un millón de estadounidenses y tienen nóminas
de casi 30,000 millones de dólares. Muchos de nuestros negocios
hispanos se han beneficiado del incremento en el intercambio comercial
debido al TLC, que ha contribuido a triplicar nuestro comercio con
México en la década pasada. Los empresarios hispanos
marcan el camino hacia el crecimiento sostenible extenso en toda
nuestra economía, y eso beneficia a todos en Estados Unidos.
Desafortunadamente, existen personas pesimistas que declaran nuevamente
el fracaso de Estados Unidos. Ven la economía de crecimiento
más acelerado desde la presidencia de Ronald Reagan y dicen
que las cosas andan mal. Pero los escépticos están
equivocados; esta es una alborada para Estados Unidos, no el ocaso.
Estados Unidos ha triunfado durante 228 años con la fuerza
de su optimismo.
Lo que el país puede lograr no tiene límites. Al fin
y al cabo, considérese lo que hemos superado. Comenzó
con la caída de los punto com, luego la recesión,
el 11 de septiembre, la guerra contra el terrorismo y los escándalos
empresariales. Pero nuestra economía está repuntando
con más fuerza que nunca. El sol resplandece en Estados Unidos,
no se oculta.
Considérense los logros que hemos alcanzado: más estadounidenses
que nunca trabajan actualmente. Durante apenas los últimos
cuatro meses, más de un millón de estadounidenses
han comenzado a trabajar en un puesto nuevo. Desde el pasado agosto,
nuestra economía ha creado 1.5 millones de puestos nuevos.
Nuestra tasa de desempleo de 5.6% es más baja que la promedio
de las décadas de los 70, 80 y 90. Nuestra economía
es la de crecimiento más acelerado entre los principales
países industrializados del mundo.
El gobierno del presidente George W. Bush asumió el mando
cuando llegaba la ruina de un ciclo de bonanza y ruina, pero nuestra
economía en transformación está sentando las
bases del crecimiento constante, estable y perdurable.
Nuestros indicadores básicos principales son sumamente positivos.
Por ejemplo, las tasas de propiedad de vivienda, particularmente
aquellas de grupos minoritarios, alcanzan niveles récord.
Más de la mitad de las personas que pertenecen a grupos minoritarios
son dueñas de casa. El presidente Bush está comprometido
a que esta sociedad de propiedad lo sea en un grado mayor aun y,
para millones de estadounidenses adicionales, el sueño americano
mejora su vida.
Otros indicadores económicos señalan que se encuentra
en marcha una recuperación robusta y general.
Los consumidores, el pilar de nuestra economía, se sienten
cada vez más seguros. Gastan más porque sus sueldos,
una vez hechas las debidas deducciones, han aumentado con el presidente
Bush. Eso significa que los bolsillos de Estados Unidos pesan un
10% más.
La actividad industrial ha crecido durante más de un año.
Los industriales contrataron a empleados nuevos durante cuatro de
los cinco meses pasados.
Las encuestas sobre la manufactura anticipan un crecimiento sostenido.
Incluso por sí solo, el sector industrial ocuparía
el quinto lugar entre las economías del mundo.
Recordemos las medidas oportunas que impulsaron a nuestra economía
de la recesión al crecimiento. La idea central de la estrategia
económica del gobierno del presidente Bush es una: permitir
que las personas retengan más de su propio dinero porque
los estadounidenses lo gastarán más sensatamente que
Washington. El presidente Bush otorgó tres rondas de recortes
tributarios.
A pesar de lo que dicen los críticos, Estados Unidos está
más fuerte y cobra aun más fuerza. El presidente Bush
quiere hacer que la economía crezca y crear un puesto de
trabajo para cada estadounidense que quiera trabajar.
Pero no se puede mejorar a un pueblo destruyendo a un país.
El pesimismo es la filosofía de los perdedores y, como los
críticos deberían percatarse, es una política
perdedora para nuestro país.
Donald
L. Evans es secretario de Comercio de la Administración Bush.
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